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	<title>The Postcolonialist &#187; Puerto Rico | The Postcolonialist</title>
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		<title>Represión, persecución y estrategia de lucha del independentismo puertorriqueño</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Sep 2015 02:22:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[postcolonialist]]></dc:creator>
				<category><![CDATA["Excitable Speech? Radical Discourse and the Limits of Freedom" (Summer 2015)]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>En octubre del 2001, publicamos un estudio lexicográfico sobre la penetración del español americano en la lengua italiana contemporánea. En el léxico estudiado, se documenta la “crónica” de los últimos cincuenta años del Siglo XX en América Latina; sobre todo el periodo  dramático de los conflictos político-militares en nuestro continente (v. <i><a href="http://searchworks.stanford.edu/view/4817880" target="_blank">América Latina aportes léxicos al italiano contemporáneo</a>)</i>.</p>
<p>Ya motivados por dicho estudio, nos interesamos mucho más por el léxico de la política puertorriqueña, en especial, las innovaciones léxicas en cada cuatrienio electoral. Iniciamos, entonces, la recopilación de artículos periodísticos relacionados con dicho tema y en 1984 nos sorprendió la creatividad lingüística en esas elecciones. Para citar un ejemplo simple pensemos en el fenómeno del <b>melonismo</b> o más específicamente el <b>voto melón:</b> Se dice del elector afiliado al Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), pero que vota por el Partido Popular Democrático (PPD) para detener la ofensiva anexionista. Se le compara con esta fruta, porque es verde por afuera (color que identifica al PIP) asimismo rojo por dentro (color con el cual se reconoce el PPD).</p>
<p>Otro ejemplo emblemático es <b> cangrimán. </b>Voz con la cual fueron conocidos un grupo de congresistas estadounidenses que visitaron el País en 1910. Los isleños los llamaron “cangrimanes” por confusión con el inglés “congressman”. En la propaganda política de las elecciones 2004, vuelve a utilizarse el término (Véase el discurso  <i>Ante el engaño y represión, dignidad  y perseverancia</i>, Rubén Berríos).</p>
<p>Aclaramos, antes de pasar al análisis léxico-político, que algunas voces se apartan del tema seleccionado en el título del ensayo: represión, persecución y estrategia de lucha. Las hemos incluido ya que nos parece pertinente por la alta frecuencia de uso y por la trascendencia adquirida en la realidad puertorriqueña.</p>
<p>Sin más preámbulos, recordemos que “tutte le parole possono  diventare termini politici , se sono usate in una situazione politica ” (Maurizio Dardano1981:150).</p>
<p><b>abstencionismo.</b> Práctica de abstención en el proceso electoral. En algunos partidos y agrupaciones de izquierda, el <b>a. </b>es una forma de protesta al status quo. Puede utilizarse en relación a otras actividades políticas no eleccionarias.</p>
<p><b>activista comunitario</b>. Oscar López Rivera, el <b>a. c. </b>que el 29 de mayo de 2015, cumplió 34 años de prisión en cárceles estadounidenses;  por el único delito de luchar por la independencia de su País. Oscar, después de su experiencia militar en Vietnam, se convirtió en un luchador muy activo en las comunidades puertorriqueñas  de la metrópolis. En 1981, fue acusado por ser miembro de una organización militar clandestina  independentista. Condenado por ello a 55 años por conspiración terrorista , aún permanece en  prisión.  En estos momentos, es el prisionero político más antiguo del hemisferio occidental. Pero, diversos sectores del pueblo puertorriqueño han emprendido una campaña nacional e internacional por su excarcelación: Se pide el indulto al Presidente Obama.</p>
<p><b>albizuismo</b>. Ideología y estrategia política-revolucionaria seguida por  Pedro Albizu Campos  y los afiliados al Partido Nacionalista Puertorriqueño en el periodo de 1930 a 1950.</p>
<p><b>amordazar</b>. (De mordaza). Silenciar o reprimir con violencia actuaciones políticas o sociales en que se usen los símbolos de la Patria. Impedir hablar o expresarse libremente a todas las voces independentistas o nacionalistas del País.</p>
<p><b>anexionismo criollo</b>. Asimilación e integración (como estado 51) a la federación norteamericana que postulan los simpatizantes del Partido Nuevo Progresista (PNP).  El <b>a. c. </b>propone, además, la preservación de nuestro idioma, cultura e identidad puertorriqueña, los cuales no están sujetos a negociación. En las elecciones de 2004 y 2008, el adjetivo “criollo” fue perdiendo vigencia.</p>
<p><b>asimilismo colonial.</b> Tendencia política que pretende destruir o sustituir la identidad cultural puertorriqueña por la estadounidense.</p>
<p><b>antimilitarismo.</b> Oposición a la presencia y al programa militar obligatorio del  ROTC (Reserve Officers Training Course) en las instituciones universitarias del País. Como consecuencia de esta lucha decenas de estudiantes fueron expulsados y suspendidos de sus estudios. Hoy día el ROTC se establece fuera del campus universitario y se ofrece como curso electivo o voluntario.</p>
<p><b>asistencialismo.</b> Se dice de la dependencia económica impuesta a las masas populares y otros en esta economía colonial  (v. también mentalidad cuponera).</p>
<p><b>boricua mutante. </b>Dicho de una persona que sufre mutación de identidad. Que por su vehemente y absoluta lealtad al sistema y a la nación norteamericana se aleja de sus raíces; por tanto su sello de identidad tiene muy pocas huellas de puertorriqueñidad  (Juan Mari Brás), (v. también <b>pitiyanqui</b>).</p>
<p><b>cacería de brujas. </b>Locución que se acuñó para describir la persecución y represión de todo aquél que resultara sospechoso de preferir la independencia. Como consecuencia de dicha cacería<b>, “</b>los candidatos para puestos políticos  se removían a tenor con las reglamentaciones federales. Liberales prominentes, entre los que se contaba Jorge Font Saldaña… , fueron obligados a  abandonar sus cargos por  haber establecido un pequeño grupo con el nombre de Renovación” (Thomas Mathews 1975:266).</p>
<p><b>cadete de la República. </b>Perteneciente o militante del nacionalismo albizuista. Vestían de negro y recibían un entrenamiento militar.</p>
<p><b>carpeta</b>. Nominativo con el cual se conoció la práctica del gobierno y la policía de Puerto Rico de crear expedientes a todo aquel ciudadano que por su afiliación o creencias políticas de izquierda se consideraba subversivo. El Tribunal Supremo de la Isla declaró ilegal e inconstitucional tal práctica, pero “la decisión del Tribunal no alcanzó a las agencias investigativas de los EE. UU. en Puerto Rico. En consecuencia, los actos ilegales del FBI y sus colaboradores continúan  impunes” (Luis Nieves Falcón 2009:197).</p>
<p><b>Cerro Maravilla. </b>El asesinato de los jóvenes Arnaldo Darío Rosado y Carlos Soto Arriví en el <b>C.M. </b>el 25 de julio de 1978, “fue un acto provocado y ejecutado por la policía de Puerto Rico, sin que mediara justa causa y con la intención específica de quitarles la vida. El crimen de Cerro Maravilla fue planificado por miembros de la policía, quienes tomaron la decisión de dar muerte a los jóvenes por la única razón de que éstos fueron vinculados a actividades relacionadas con el movimiento independentista en la Isla” (Nieves Falcón 2009: 158-159).</p>
<p><b>Claridad. </b>Esta publicación – un pequeño boletín &#8211;  aparece en la realidad política de la Isla en 1959. Empieza en forma muy artesanal, esto es, hecho en un mimeógrafo. Se inicia por acuerdo del Comité Organizador del Movimiento Pro- Independencia, y sus fundadores fueron dos grandes de la lucha independentista: César Andreu Iglesias y Juan Mari Brás.</p>
<p>En su primer aniversario, y no obstante las dificultades iniciales, se convirtió en la voz del independentismo tanto en Puerto Rico como en Estados Unidos. Por miles razones, no pudo seguir publicándose diariamente, y en los años setenta se convirtió en semanario.  Recuérdese los intentos que se hicieron para eliminarlo. Pero, Claridad sobrevivió y actualmente es valorizado como “El Periódico de la Nación Puertorriqueña” (v. Paralitici 2004:190;  Mari Brás 2006:135-138).</p>
<p><b>colonialismo puertorriqueñista. </b>Estrategia de dominación impuesta al colonizado. Consiste ésta en reconocerle su identidad latina, así como idioma, bandera y otros símbolos patrios (Véase el ensayo crítico <i>Posmodernos, neomelones y neoconservadores: respuesta a Carlos Pabón, </i>Ramón Grosfoguel).</p>
<p><b>colonialismo “light”. </b>Se dice de los sectores del Partido Popular Democrático que en pro de la derrota del Partido Nuevo Progresista piden a todos los independentistas el <b>voto melón</b>. Este sector desea mantener el status quo colonial  (Estado Libre Asociado) o la Libre Asociación Soberana permanentemente, pero exigirán a la metrópolis más autonomía.</p>
<p><b>confusión permanente. </b>Frase acuñada por Rubén Berríos para describir el sistema colonial del País: dos banderas, dos himnos. Sin embargo, el pueblo escogió curiosamente otros dos himnos: <i>Preciosa  </i>de Rafael Hernández  y  <i>Verde Luz </i> de Antonio Cabán (El Topo).  Esto es evidente en las actividades deportivas y músico-culturales.</p>
<p><b>diáspora boricua. </b>Se dice de los tres y medio  o  cuatro millones de  residentes de origen puertorriqueño establecidos en Estados Unidos. También son conocidos como los nuyoricans o niuyoricans;  indiferentemente del estado donde residan.</p>
<p><b>espanglish</b>. La lengua creada por la diáspora boricua como identidad y signo de resistencia.</p>
<p><b>espionaje doméstico. </b>Dicho del control que ejercen las agencias federales en la Isla: FBI, CIA  y sus colaboradores.</p>
<p><b>estadidad jíbara. </b>Sintagma nominal creado por el ex gobernador de  Puerto Rico Luis A. Ferré  en las elecciones de 1976. En las elecciones de 2004 y 2008, el  adjetivo “jíbara” pierde  vigencia (v. también <b>anexionismo criollo</b>).</p>
<p><b>Frente Puertorriqueñista. </b>Coalición  constituida por sectores independentistas y autonomistas para detener la amenaza del anexionismo: evidente ésta en el triunfo electoral del PNP en 1968 y 1976.</p>
<p><b>Gran Jurado.  </b>La institución del <b>G. J.</b> tiene su origen en Gran Bretaña. Trasladada  a  Estados Unidos, y después de la independencia , se incluyó dentro de la Quinta Enmienda de la Constitución. “En Puerto Rico …, se  ha utilizado principalmente contra el independentismo desde la década del treinta, cuando Juan Antonio Corretjer fue encarcelado por un año por negarse a entregar documentos del Partido Nacionalista  en 1936” ( Paralitici 2004: 362).</p>
<p><b>Grito de Lares. </b>La conmemoración  del <b> </b>Grito de Lares -<b> </b>23 de septiembre del 1868 contra el imperio español &#8211; fue y sigue siendo una ingeniosa táctica que ayudó  a crear continuidad en la lucha por la independencia. Fue el Partido Nacionalista y Albizu Campos quienes iniciaron esta conmemoración.</p>
<p><b>hoyo. </b>Práctica punitiva en la cárcel federal por parte de la Marina de Guerra  de EE. UU. en Vieques. Consistía en “aislar al preso en una cárcel pequeña y solitaria para castigar aún más los desobedientes  civiles” (Nieves Falcón 2009:203).</p>
<p><b>indulto incondicional. </b> Acción mediante la cual se libera a un prisionero antes de cumplir su condena, sin que esta liberación esté sujeta a reglas específicas. El <b>i. inc. </b>fue otorgado, en septiembre 1979, a cinco miembros del  Partido Nacionalista Puertorriqueño: Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, Andrés Figueroa, Irving Flores Rodríguez  y Oscar Collazo. Los nacionalistas habían cumplido una larga condena a raíz del ataque, por ellos perpetrado, al Congreso de los Estados Unidos y la Casa Blair en los años cincuenta.</p>
<p><b>jaibería. </b>Se dice de “la estrategia existencial  para sobrevivir  en una situación de dependencia y marginación” (Juan M. García Passalacqua 1993: 58).</p>
<p><b>jaula de perro. </b>Práctica punitiva de la Marina de Guerra de Estados Unidos en Vieques. Los desobedientes civiles “fueron encerrados, por largas horas, en jaulas malolientes, con espacios reducidos, sin techos, divididos o separados por verjas de alambre eslabonado” (Nieves Falcón 2009: 202).</p>
<p><b>Ley de cabotaje.</b> Ordenanza mediante la cual Puerto Rico está obligado a utilizar (para su comercio) barcos de matrícula y construcción estadounidense, los más caros del Mundo.</p>
<p><b>Ley de Comercio Interestatal. </b>Obstáculo colonial al desarrollo económico nacional, por virtud  de  ésta los centros comerciales se pueden establecer en cualquier lugar. Esta realidad colonial ha provocado la quiebra y desaparición del pequeño y mediano comerciante nativo, ya establecido en zona. Ejemplo fehaciente actual es la lucha de las farmacias de la comunidad  para poder sobrevivir.</p>
<p><b>Ley Jones </b>(Acta). Política de dominación emprendida por el gobierno norteamericano en 1917: imposición del inglés como idioma único en el sistema educativo, imposición de la ciudadanía y del servicio militar obligatorio.</p>
<p><b>Ley de la Mordaza.</b> El 21 de mayo de 1948, la Legislatura de Puerto Rico aprobó la ley de la Mordaza, cuyo propósito principal fue silenciar las voces independentistas y nacionalistas. Al amparo de esta legislación se persiguió toda expresión independentista y de afirmación nacional; se encarceló a cientos de puertorriqueños.</p>
<p><b>Ley 600. </b>Autorización otorgada  a Puerto Rico – por el Congreso de los Estados Unidos &#8211; para redactar su propia constitución. Ésta debía estar dentro del ámbito de las leyes de los Estados Unidos.</p>
<p><b>Ley Servicio Militar Obligatorio. </b>El 18 de mayo de 1917, el Congreso de los EE. UU. impone (a los jóvenes puertorriqueños de 18 años) la ley de <b>S. M.O.</b>, mediante la cual fueron obligados a servir en el ejército de los Estados Unidos so pena de encarcelamiento. Esta ley fue abolida después de la guerra de Vietnam.</p>
<p><b>Ley 7. </b>Ley especial sobre emergencia fiscal en Puerto Rico del 9 de marzo de 2009. Fueron despedidos 30,000 empleados públicos bajo la gobernación del Partido Nuevo Progresista.</p>
<p><b>macheteros </b>(los). Nombre oficial Ejército Popular Boricua- Macheteros (EPBM). Organización militar clandestina creada en los años ochenta. Su área de acción  fue tanto contra el sistema político y militar estadounidense en Puerto Rico como en cualquier territorio de Estado Unidos. Se ignora el destino de esta organización después del asesinato de su líder Filiberto Ojeda Ríos, por el operativo del FBI y la policía de Puerto Rico en 2005.</p>
<p><b>Marcha de la Dignidad. </b>Marcha de protesta de los populares (los afiliados al PPD) e independentistas para repudiar la intervención de la Corte Federal en el proceso electoral de la Isla en 2004.</p>
<p><b>Masacre de Ponce. </b>Nombre con el que  se conoció la masacre de un grupo de nacionalistas desarmados, los cuales celebraban una manifestación política el 21 de marzo de 1937. Como consecuencia murieron 25 personas y más de 150 resultaron heridas.</p>
<p><b>melonismo. </b>(De melón). Tendencia en el proceso electoral de 1984 seguida por los independentistas y socialistas  a favor del PPD. Consistía ésta en prestar sus respectivos votos a dicho partido para así detener la avanzada de la estadidad.<b> </b>Estos electores ideológicamente continuaban comprometidos con la independencia.</p>
<p><b>mentalidad cuponera. </b>Se dice de la dependencia económica impuesta a las masas populares en este sistema colonial, la cual ha traído enajenación e impotencia para luchar y mejorar su nivel económico y social.</p>
<p><b>Monoestrellada.</b> La bandera nacional de Puerto Rico. Fue creada en 1895 por un grupo de independentistas exiliados en la ciudad de New York. Invertido los colores es idéntica a la bandera cubana. Es el símbolo más amado  y el que nos representa en nuestra soberanía deportiva.</p>
<p><b>Movimiento Pro- Independencia </b>(MPI). Organización  no- partidista, y una de las fuerzas políticas independentistas más influyentes  en el País a finales de los años cincuenta. Evoluciona con el tiempo y se convierte en el Nuevo Movimiento Independentista Puertorriqueño.</p>
<p><b>Movimiento Independentista Puertorriqueño </b>(<b>Nuevo). </b>Surge como una nueva gran casa independentista. Pero, “la dispersión fue tal que ese mismo año se convoca a otro encuentro amplio del independentismo  con miras a aglutinarlo”. Se crea, entonces, el Congreso Nacional  Hostosiano (CNH). Es la reunión de todos los sectores del independentismo, con excepción del PIP (Jorge Farinacci 2004).</p>
<p><b>Movimiento Independentista Nacional Hostosiano </b>(MINH). Nueva fusión de los proyectos políticos anteriores (MPI, NMIP,CNH). Actualmente es un organismo amplio policlasista, no partidista  y más unido al Partido Popular Democrático (Véase el ensayo <i>Se organiza el Reformismo melonista</i>, Jorge Farinacci).</p>
<p><b>neonacionalismo criollo. </b>Nueva ideología puerorriqueñista que apoya la alianza de los independentistas  y socialistas con el PPD. Como se ha dicho , el <b>n. c. </b>es en su vertiente política melonista (v. Grosfoguel 2003:37).</p>
<p><b>pitiyanqui </b>o <b>pitiyanki. </b>(Del fr. petit y del inglés yanki). Persona que admira e imita todo lo norteamericano. Partidario fanático de la estadidad. Esta voz fue creada por el poeta puertorriqueño Luis Lloréns Torres (1878- 1944).</p>
<p><b>pivazo</b>. Voto emitido por un sector del  independentismo en las elecciones del 2004. En las papeletas del <b>p., </b>aparecían dos cruces: una debajo de la insignia del PIP y otra al lado del nombre del candidato a la gobernación del PPD.</p>
<p><b>Proyecto Tydings. </b>Proyecto de independencia para  Puerto Rico propuesto por M. Tydings al Congreso de Estados Unidos. Se consideraba como un castigo a los puertorriqueños, por el auge alcanzado por los independentistas y nacionalistas en la década del treinta (v. Mathews 1975: 254- 258).</p>
<p><b>puertorriqueñizar. </b>Dar forma puertorriqueña a un vocablo o expresión de otro idioma, especialmente del inglés norteamericano . Introducir elementos puertorriqueños en los arreglos musicales afrocaribeños.</p>
<p><b>purga. </b>Acción con la cual se conoció la destitución de maestros y profesores puertorriqueños opositores al programa de americanización en el sistema educativo del País en los años treinta. El despido que ocasionó mayor protesta fue el de Inés Mendoza, profesora de español y luego esposa del primer gobernador elegido por el pueblo: Luis Muñoz Marín.</p>
<p><b>Revuelta Nacionalista. </b>Se inicia probablemente en octubre de 1950, ya que “el directivo militar del Partido Nacionalista, parece que había dado orden de empezarla en ocho pueblos del País. Se inicia formalmente en la residencia de Blanca Canales, en el Barrio de Coabey, donde se decide tomar el cuartel de la policía de Jayuya, y junto a otros nacionalistas ocupan el pueblo y declaran la República de Puerto Rico. Pero, al otro día 31 de octubre de 1950, Jayuya es bombardeada …”  (Nieves Falcón 2009: 120-121).</p>
<p><b>sedicioso </b>(terrorista). Dicho del liderato nacionalista “encarcelado por <b>s. </b>y desterrado a cumplir largas condenas en cárceles norteamericanas “(Nieves Farcón 2009: 69).</p>
<p><b>Vieques. </b>Isla-municipio puertorriqueña  que &#8211; después de 60 años de bombardeos – logró sacar de su territorio  la Marina de Guerra de los Estados Unidos. Con la participación de los pescadores viequenses, de diversos sectores de la sociedad puertorriqueña, la diáspora boricua y otros ciudadanos extranjeros se logró (a través de la desobediencia civil) impedir los ejercicios bélicos. No obstante los actos punitivos a los que fueron sometidos los desobedientes civiles, la Marina de Guerra tuvo que abandonar el territorio viequense en mayo de 2003. Pero dejó graves daños, por ello se le exige la rehabilitación  ecológica de las tierras y playas.</p>
<p><b>voto melón. </b>Elector independentista que presta el voto.  Llámese también voto derrotista, voto flotante, o voto periférico.</p>
<p><b>zona restringida</b>. Se prohíbe la entrada, so pena de encarcelamiento en la zona de prácticas bélicas de la Marina de Guerra norteamericana.</p>
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		<title>Aguafiestas: Marginalidad y Protesta en Puerto Rico</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Jan 2015 18:16:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[postcolonialist]]></dc:creator>
				<category><![CDATA["Intersectionality, Class, and (De)Colonial Praxis" (December 2014/January 2015)]]></category>
		<category><![CDATA[Academic Journal]]></category>
		<category><![CDATA[Academic Journal: December 2014 / January 2015 (Issue: Vol. 2, Number 2)]]></category>
		<category><![CDATA[Civil Discourse]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>i. En una actividad de presentación de un proyecto comunitario en el municipio costero de Loíza para “dar voz” a los jóvenes de comunidades marginadas mediante talleres de escritura creativa,[...]</p><p>The post <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com/civil-discourse/aguafiestas-marginalidad-y-protesta-en-puerto-rico/">Aguafiestas: Marginalidad y Protesta en Puerto Rico</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com">The Postcolonialist</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<h3><b>i.</b></h3>
<p>En una actividad de presentación de un proyecto comunitario en el municipio costero de Loíza para “dar voz” a los jóvenes de comunidades marginadas mediante talleres de escritura creativa, la discusión se abrió al público y de inmediato giró hacia la falta de movimientos organizados, sostenidos de oposición política en el Puerto Rico. El público, en su mayoría proveniente de los sectores más radicales dentro y fuera de la universidad, de activistas comunitarios y gente solidaria en general, se debatió por unos veinte minutos acerca de las dificultades para aunar fuerzas, motivar a personas, establecer alianzas, pasar del ciber-activismo al trabajo de base y de pensar más allá de la convocatoria para una marcha o un piquete aislado. Varios de los y las presentes intervinieron para traer a memoria lo acontecido durante la lucha contra la Marina de Guerra Norteamericana en Vieques quince años atrás, durante la más reciente huelga universitaria 2010-2011 y durante la exitosa campaña ciudadana en defensa del derecho constitucional a la fianza en el 2012. Esto con el propósito de identificar los factores que posibilitaron movilizaciones considerables de la población en el pasado reciente, y de auscultar las razones por las que estos aparentarían estar ausentes ahora. A estos fines, las y los presentes argumentaron cómo en esas instancias o bien se logró fraguar un imaginario compartido de la oposición, o se había realizado un trabajo de bases extenso, o simplemente existía un consenso acerca del “mal” a derrotar. La conversación fue algo frustrante y en extremo aburrida.</p>
<p>Antes de eso hubo poesía. Antes de la poesía, el fundador del proyecto comunitario habló extensamente acerca de la desinformación que existe en torno a la historia de las comunidades más pobres en el País (por qué mayúsculas?). Habló más extensamente aún acerca de sus viajes y su conocimiento en temas de pobreza, activismo y apoderamiento comunitario. Habló de su poesía y recitó un poema. En fin, de lo menos que habló fue del proyecto. Acerca de éste, lo único que recuerdo al presentador decir es que sería demasiado estúpido e irresponsable compartir la poesía de la poeta americana Emily Dickinson con los jóvenes de una comunidad negra, costera y pobre en el caribe. Semejantemente, y en relación a la discusión que se suscitó entre el público en torno al actual panorama de la oposición política en Puerto Rico, parecería ser que existe un consenso acerca de lo estúpido e irresponsable que sería imaginarnos un panorama político actual atiborrado de diversos actos de oposición que pasan desapercibidos por la mayoría. Esto porque los mismos no acontecen en los escenarios tradicionales para la protesta en el País o porque los reclamos no son articulados de formas fácilmente comprensibles por el público, o porque son escenificados por sujetos que no son reconocidos como actores políticos. En este ensayo, intereso abrir paso a la estupidez e irresponsabilidad del pensamiento en torno a la oposición política en Puerto Rico. Es decir, pecaré de iluso, de inevitablemente optimista.</p>
<p>“Hope is the thing with feathers”<a title="" href="#_ftn1">[1]</a>. Así comienza un poema de Dickinson—tan comprensible y contundente, se me ocurre, en su natal Amherst, Massachusetts como en el municipio costero de Loíza. Sin embargo, el presentador de la actividad antes descrita insistió en que la poesía de Dickinson no tendría resonancia alguna entre los jóvenes de la comunidad que él buscaba impactar. Esto porque no compartían los mismos referentes socio-culturales. Lo que resulta a lo menos paradójico cuando consideramos que el mar ocupa un lugar prominente en el imaginario poético de Dickinson, y los jóvenes que el presentador se disponía a cautivar viven marginados por razones de raza y clase social frente al mar. Esta paradoja, se me ocurre, hace evidente un imperativo de la crítica y la creación literaria: Para abordar poesía es necesario desprenderse de presunciones con respecto a cuáles podrían ser los y las interlocutoras de un texto. Descartar a una posible audiencia para un poema significa abandonar a priori un universo inesperado de interpretaciones en torno a su forma y contenido. Esto es grave, puesto que estas interpretaciones, en muchos casos, podrían trascender los contornos discursivos del ámbito poético para asentarse en los imaginarios propios de la acción política, que a su vez dan forma e inciden directamente en el devenir de una comunidad. Dice Zizek: “Words are never only words’; they matter because they define the contours of what we can do”.<a title="" href="#_ftn2">[2]</a> Añade Rancière: “If words serve to blur things, it is because the conflict over words is inseparable from the battle over things”.<a title="" href="#_ftn3">[3]</a> De ahí que en materia de análisis literario, como de teoría y práctica política, resulte imperioso precisar el significado de los términos con que armamos el imaginario solitario y singular de un poema, al igual que el imaginario colectivo, dinámico de una comunidad.</p>
<p>Ahora bien, si se nos permitiera hurgar en y jugar con las palabras de la poeta, y al hacerlo, tomar un atajo discursivo de una discusión sobre poesía a una sobre política, podríamos decir que “protesta es cualquier cosa con esperanza”. No importa si el acto en cuestión no comparte las mismas señas y signos de las manifestaciones políticas estereotípicas. O que éste no haya sido realizado por manifestantes con una postura bien definida en cuanto a sus reclamos, o que estos incluso carezcan de la conciencia de que han incidido en el espacio público con el fin de oponerse políticamente. De acuerdo al filósofo puertorriqueño Bernat Tort, “lo político o lo ético en el arte o en el activismo no se define según la intención del artista o autor de los actos, sino por las reacciones del público, por el contexto social en que se instaura la pieza o el gesto; son los espectadores quienes le dan su sentido”.<a title="" href="#_ftn4">[4]</a> Siguiendo la pista de Tort, podríamos decir que actualmente en Puerto Rico, las manifestaciones de oposición política protagonizadas por sindicatos y partidos sufren de una deficiencia de sentido en tanto y en cuanto, las mismas siguen un libreto harto conocido por el público, que las asume con relativa naturalidad. La marcha, el piquete, el cese momentáneo de labores por los y las empleadas de alguna agencia gubernamental, por ejemplo, con camisas y pancartas y consignas coreadas son presenciadas por la multiplicidad de espectadores con la certeza de que nada remotamente significativo ocurrirá. Esto porque dicho tipo de manifestación se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad compartida y si bien podría incomodar al interrumpir el flujo regular del tráfico momentáneamente o las funciones gubernamentales durante un día normal de trabajo, lo cierto es que su escenificación regular, invariable, no comunica una amenaza real al gobierno de causar una interrupción mayor a su funcionamiento. De hecho, la repetición de las mismas, sin mayores disturbios a lo largo del tiempo, podría incluso dar fe de la estabilidad y recrudecimiento del orden imperante. Podríamos decir, entonces, que las protestas tradicionales en Puerto Rico han dejado de ser, que han devenido en otra cosa, en tanto carecen de esperanza.</p>
<p>A propósito de la desesperanza, el historiador puertorriqueño Carlos Pabón, en su reciente libro <i>Polémicas: Política, Intelectuales, Violencia, </i>señala la necesidad entre las y los intelectuales críticos de desarrollar y lanzar nuevos conceptos para armar un nuevo imaginario político que nos permita interpretar lo que nos acontece a nivel local y global. Particularmente, y ante los diversos eventos de oposición política que se han desatado alrededor del mundo, Pabón hace hincapié en la responsabilidad del intelectual de hacer las preguntas precisas—“¿resultarán estos movimientos en transformaciones radicales o se disiparán sin lograrlo?”<a title="" href="#_ftn5">[5]</a>— antes de dejarse llevar por el entusiasmo y optimismo espurio que determinados levantamientos podrían provocar. Se me ocurre pues que tanto en el campo de la acción política como en el ámbito intelectual-académico actual se percibe una aparente aversión hacia esa cosa con plumas que Dickinson llama esperanza y que propongo, es un elemento esencialismo tanto para aquellos que inciden en el espacio público a reclamarle al estado de manera informal, como para aquellos espectadores críticos, que interesamos desarrollar un marco teórico apropiado para interpretar el quehacer de los y las manifestantes. Sobre todo cuando el quehacer del sujeto que protesta resulta en extremo alocado o desagradable o errático o caprichoso y el mismo toma lugar en el sitio menos adecuado, en el momento menos indicado; lo que bien podría denotar demasiada estupidez y/o irresponsabilidad de parte del actor como para catalogar su gesta como una manifestación clara de oposición política. Aquí seguimos a Rancière cuando propone:</p>
<blockquote><p>“Politics, then, has no proper place nor any natural subjects. A demonstration is political not because it occurs in a particular place and bears upon a particular object but rather because its form is that of a clash between two partitions of the sensible. A political subject is not a group of interests or of ideas, but the operator of a particular dispositive of subjectivation and litigation through which politics comes into existence. A political demonstration is therefore always of the moment and its subjects are always precarious.”<a title="" href="#_ftn6">[6]</a></p></blockquote>
<p>En lo que sigue posaré la mirada sobre tres actos precarios de protesta provenientes de nuestra contemporaneidad en Puerto Rico, marcadamente distintos a las protestas tradicionales y protagonizados por sujetos disímiles a aquellos que típicamente las escenifican, con el fin de, como espectador, aquilatar su contenido político. Cada uno de estos eventos recibió cobertura mediática local—dos de ellos de hecho fueron tema de conversación, parodia y debate durante varias semanas y meses—sin embargo, ninguno fue abordado por los medios o por la crítica como actos bona fide de protesta ciudadana ni mucho menos reclamados por grupos de oposición. Esto, argumentaré, se debe en gran medida al perfil demográfico de los sujetos envueltos: su raza, género y/o posición social; como también al carácter y contenido de sus reclamos. Sobre este particular adelanto una teoría de forma alocada e irresponsable: las protestas sólo son esperanzadoras cuando sus reclamos resultan incomprensibles y por tanto imposibles de atender sin transformar el entramado de entendidos sociales en una comunidad. Veamos.</p>
<h3><b>ii.</b></h3>
<blockquote><p>SENOR GOBERNADOR LO PEOR K A ECHO ES JO&#8230; KON EL DINERODEL PUEBLO NO SIGA ASIENDO BRUTALIDADES K LE PUEDE KOSTAR LA VIDA&#8221;; &#8220;USTED ANDA EN UN 300C Y YO EN&#8230; BIEN KA&#8230; NO SIGNIFIK K NO SEA APRUEBA DE BALA NOSEA PUREKO SAKO D AKI PA METER AKA&#8221;; &#8220;Manana marcha a la 1 pm&#8230; Mi reintegro o SEKUESTRO AL K&#8230; GIBERNADOR Y K VENGA KIEN KIERA AREGLARME POR LO DICHO SE VA AMORIR ATT YO&#8221;. <a title="" href="#_ftn7">[7]</a></p></blockquote>
<p>En diciembre 2013 el autor de este tweet—un joven padre— fue sentenciado a seis meses y medio de cárcel por un juez de la corte federal de los Estados Unidos, distrito de Puerto Rico, quien aprovechó la ocasión para aconsejarlo y advertirle de las consecuencias del mal manejo de su temperamento. El texto del tweet, apenas comprensible, fue interpretado por las autoridades que diligenciaron el arresto y por el juez que lo sentenció, como una amenaza de muerte al gobernador. Basta con decir que ningún grupo, organización o partido político se expresó en solidaridad con el convicto, ni mucho menos acogió el contenido del mensaje como propio. Esto, supongo, porque ningún grupo de oposición interesaba quedar en récord apoyando la amenaza de secuestro y muerte del gobernador. Adicionalmente, no hay nada en el tweet que remita a un conflicto eminentemente político entre el autor y el primer mandatario. De hecho, el objeto principal de la disputa parecería ser el tipo de carro que ostenta el gobernador. O más bien el hecho de que el emisor, suponemos, no tiene uno comparable o que simplemente no tiene vehículo propio. Es decir, se trata de un asunto de mera envidia, producto seguramente del consumerismo rampante que por décadas ha arremetido contra la fibra moral de nuestra ciudadanía; de esa pulsión que sienten miles de individuos por tener más, haciendo menos. O, lo que es peor, tomando en cuenta el lenguaje empleado, se trata de la pulsión de tener más, a toda costa, no importa a quienes se les haga daño.</p>
<p>Esta lectura, se me ocurre, resultaría ser la más lógica y quizás hasta más acertada. Partamos, sin embargo, desde la estupidez e irresponsabilidad del pensamiento y digamos, en cambio, que se trata de una diferencia de estatus social y/o poderío económico que el emisor interesaba resaltar—sumada a un aparente disgusto con el uso del fondos públicos— lo que lo motivan a comunicar su frustración en las redes sociales. El problema, claro, es que uno no tiene derecho a desahogarse de esa manera—las amenazas de secuestro y muerte no son expresiones protegidas constitucionalmente. No obstante, ante el desenlace de esta historia, y visto desde una perspectiva de criminología crítica, uno bien podría argumentar que seis meses y medio de cárcel por un tweet resultan en extremo punitivo para lo que a todas luces no fue más que un desafortunado desahogo producto de un aparente desasosiego con el lugar que el emisor ocupa en el mundo en comparación con aquel ocupado por nuestro gobernador. Pero, qué tal si en vez de hacer una apología al autor del tweet, consideramos las posibilidades de acoger su reclamo y solidarizarnos con su expresión.<a title="" href="#_ftn8">[8]</a> Para ello habría que, en primer lugar, tomar conciencia de la severa desigualdad social y económica que existe en Puerto Rico.<a title="" href="#_ftn9">[9]</a> Luego habría que potenciar otra lectura de lo acontecido en corte. ¿Qué tal si en lugar de una sanción penal impuesta sobre el autor de una expresión que cumple los requisitos del delito de amenaza, se haya castigado al emisor por abrir un horizonte de acción política imprevisto e impermisible para el Estado ante la severa desigualdad social y económica en la Isla? Es decir, ¿acaso el carácter ofensivo del tweet no radicará en la aparente negativa del emisor a acoger y asumir la desigualdad como una realidad social a la cual cada individuo se debe atener? Visto de esta forma, el texto es punible en tanto amenaza con el desarrollo de un subjetividad política que contempla acciones violentas, descabelladas, como respuesta a la inequidad en nuestra sociedad. Su tweet entonces es una invitación al público a considerar si en efecto la brecha entre ricos y pobres en el País es lo suficientemente grave como para que un individuo cualquiera tome las armas y cometa una locura. Más importante aún, el tweet—y la posible incomodidad que el mismo podría causar de tomarlo en serio (tal como hizo el juez)— es una invitación a sopesar la diferencia entre actos particulares de violencia a manos de sujetos individuales y la violencia sistémica del Estado. Sobre este particular, Zizek arguye:</p>
<blockquote><p>“One should learn to step back, to disentangle oneself from the fascinating lure of this directly visible ‘subjective’violence—violence performed by a clearly identifiable agent. We need to perceive the contours of the background which generates such outbursts. A step back enables us to identify a violence that sustains our very efforts to fight violence and to promote tolerance: the ‘objective’violence inscribed into the smooth functioning of our economic and political systems. The catch is that subjective and objective violence cannot be perceived from the same standpoint: subjective violence is experienced as such against the background of a non-violent zero-level of ‘civility’. It is seen as a perturbation of the normal, peaceful state of things. However, objective violence is precisely the violence inherent in this ‘normal’ state of things.”<a title="" href="#_ftn10">[10]</a></p></blockquote>
<p>Desde Zizek, entonces, argumentaría que resulta útil y necesario visualizar al emisor condenado a cárcel federal como un prisionero político dentro del marco de un orden político y social en Puerto Rico que censura y castiga a todo aquel que intente abordar la desigualdad social como un problema público y cuya solución requiere cambios radicales al orden imperante. De ahí que el gobernador, recientemente sentenciara: “Puerto Rico está para propuestas. Y no para protestas.”<a title="" href="#_ftn11">[11]</a> Claro, procede preguntar: ¿acaso este tweet cuyo registro discursivo nos remite al bajo mundo y a los protagonistas de la violencia callejera constituye una protesta? ¿Podríamos argumentar de forma seria que ha quedado cifrado en el texto algún reclamo al poder ejecutivo producto de una frustración válida, reconocible del emisor? ¿Es el tweet indicativo de algo más allá de la crisis de valores y del fin trágico que le espera a miles de nuestros jóvenes ligados a o inspirados por el mundo criminal que continúa cobrando sus vidas a niveles alarmantes? Sobre este particular, Carlos Pabón propone:</p>
<blockquote><p>“El asesinato de miles de jóvenes —sobre 15,000— constituye una guerra social (in)visible, que opera como una “limpieza social” de sectores socialmente excluidos o “desechables” en el país. Se trata de una suerte de un nuevo tipo de conflicto social, de una suerte de auto-purga social, que produce cadáveres indiferenciados, cuerpos de personas cuyos nombres no conocemos o recordamos, cuerpos de una población excedente que se asume con demasiada frecuencia como una excrecencia social”.<a title="" href="#_ftn12">[12]</a></p></blockquote>
<p>Para Pabón, la violencia ligada el narcotráfico debe ser abordada como un problema político, no como un mero issue de seguridad—abordaje que, según él, ha acrecentado los niveles de exclusión y desigualdad en Puerto Rico a través de los ámbitos de la educación, el trabajo, la salud, y la vivienda, entre otros. Ante este panorama, yo leo el tweet una y otra vez y siento que leo las palabras de un sujeto que tiene más probabilidades de matar y/o morir violentamente por una cuestión de drogas, que de irrumpir en el espacio público y obtener una audiencia. Leo sus palabras una y otra vez, y luego de intentar despacharlas como un simple desahogo, intento abordarlas con seriedad y urgencia, como una expresión dirigida, consciente, emitida desde algún rincón del bajo mundo a nuestro centro de gobierno. Y me perturba, por supuesto, la idea de que la violencia callejera continúe desbordándose de sus límites. Pero, siguiendo a Pabón, esa preocupación, sin más, me haría cómplice de lo que en esencia es una política pública dirigida hacia la invisibilización y desaparición de un sector—joven, varón, predominantemente negro y pobre—de nuestra población. Quien habla entonces es un sujeto atravesado por efectos de raza, clase y género que lo marcan como sujeto y objeto de una violencia que el estado permite en tanto no está dispuesto a abordarla como un resultado directo del sistema social. Lo cierto es que durante las últimas tres décadas en Puerto Rico se ha atendido el problema de violencia desde la perspectiva exclusiva de la seguridad y la privatización. Quienes cuentan con los recursos suficientes viven en urbanizaciones y complejos de vivienda con control de acceso, matriculan a sus hijos en colegios privados, equipan sus residencia con sistemas se seguridad y vigilancia, frecuentan los costosos e inaccesibles centros de comercio cada vez más lejos de centros urbanos. Quienes no cuentan con esos recursos, quedan sujetos al patrullaje policial intenso en sus barriadas y residenciales públicos, a la ineficiencia del sistema de educación pública y a la creciente ola de encarcelamiento en un estado cada vez más punitivo.</p>
<p>Entonces vuelvo a leer, y me propongo acoger la expresión como una protesta política y pregunto ¿cómo exactamente debo esperar que estos jóvenes articulen sus reclamos, sino a través de los códigos discursivos que manejan en su cotidianidad, con toda su crudeza? Exigirle otro registro discursivo es insistir en su invisibilidad. Visto así, por supuesto que el tweet debe ofender, porque la violencia objetiva a la que apunta es en extremo ofensiva. Desde Pabón, quien habla aquí no supone tener voz; supone morir o caer preso antes de los treinta años. Quien habla no tiene representantes autorizados, ni tiene audiencia. O más bien, su única audiencia fue en corte abierta. Y, sabemos, la corte es uno de los lugares más riesgosos desde donde articular una protesta.</p>
<h3><b>iii. </b><a title="" href="#_ftn13">[13]</a></h3>
<p>El 6 de enero del 2013, dentro del marco de la Tradicional Fiesta del Día de Reyes, ofrecida por el gobernador y la primera dama, una joven madre fue entrevistada para la televisión. La mujer, a preguntas de la reportera, se mostró inconforme con la actividad, en particular con el obsequio que recibió su hija—una bola de baloncesto. Se refirió a la misma como un “trapo de bola”<a title="" href="#_ftn14">[14]</a> y lamentó haber traído a la menor, quien estaba enferma. La entrevista que culminaba un reportaje especial de la estación, donde se recogían las expresiones de agradecimiento y las apreciaciones positivas de varios de los asistentes, obtuvo gran difusión en las redes sociales. Analistas políticos, académicos y funcionarios públicos comentaron la intervención de la mujer, calificándola como lamentable, vergonzosa. Ella, a su vez, fue tildada de malagradecida y mala madre—culpable de haber llevado a su hija enferma a buscar un regalo gratis, y culpable también de su aparente incapacidad para inculcar en la pequeña los valores correctos. De hecho, por espacio de meses, la mujer fue la “poster child” de lo que para muchos resulta ser hoy el principal problema social en la isla: la dependencia de ayudas gubernamentales.  Si nos fuéramos a dejar llevar por la prensa y por los comentaristas en los sitios de noticias web, la crisis social y económica que enfrenta el país se debe en gran medida a una población excedente que vive de dádivas y del trabajo y esfuerzo de los demás; que no aporta nada al país, en tiempos en que el país necesita de las aportaciones y el trabajo de todos y todas para salir de la crisis. De ahí que los comentarios de la mujer fueran recibidos como desafortunadas y despreciables quejas de la boca de una “buscona”. No obstante, otra lectura es posible. Pero antes es necesario volver atrás.</p>
<p>La Tradicional Fiesta de Reyes ofrecida por el gobernador y la primera dama se distingue principalmente por la entrega de regalos. Desde el amanecer, familias enteras esperan en fila largas horas para que sus hijos e hijas obtengan algún obsequio de manos del gobernador y su equipo de trabajo. En el pasado, esta actividad ha servido como una manera en extremo efectiva para ganar el favor del electorado mediante la entrega de juguetes electrónicos y computadoras, por ejemplo. También ha sido escenario de discordias, principalmente debido al largo rato que las personas han tenido que esperar, las condiciones bajo las cuales permanecen en espera, y/o por las cantidades insuficientes de los regalos prometidos. Para algunos, la actividad es representativa de una cultura de mantengo gubernamental, mediante la cual el estado satisface una vez más las necesidades y caprichos de personas—provenientes de los sectores más desaventajados—que no hacen nada por ellas mismas ni por otras. Ante esta situación, el gobernador de turno había anunciado que el propósito principal de su celebración del Día de Reyes sería la unión familiar, el fomento de valores morales y el desarrollo integral de nuestros niños. De ahí que los juguetes a ser obsequiados serían exclusivamente de índole educativo y/o deportivo, y de bajo costo. Adicionalmente, la entrega de regalos cobraría la forma de un intercambio: los niños asistentes tendrían que hacer un dibujo de los reyes para obtener su obsequio. Esto con el propósito de fomentar en ellos una ética de trabajo y una cultura del mérito. No es sorpresa, entonces, que la reacción de la joven madre, desde la perspectiva de nuestros funcionarios públicos y otros, pusiera en evidencia la urgente necesidad de educar e inculcar valores entre nuestras clases más bajas. Su queja pues terminó dándole la razón al gobernador, en tanto las expresiones de la mujer ante las cámaras simplemente sacaron a relucir la deficiencia de integridad y la falta de fibra moral que caracterizaban su vida domestica privada. De esta forma, el trapo de bola se convirtió en la metáfora para una cotidianidad al garete, vivida malamente en miles de hogares a lo largo y ancho de la Isla. Es decir, la crítica lanzada por la mujer a la actividad fue redirigida, transformada al momento mismo de su enunciación en una alegación de culpabilidad. No era un trapo de bola, sino un trapo de madre con un trapo de vida, ofreciéndole a su hija un trapo de crianza, y qué rayos se cree el trapo de mujer esa para venir ahora y quejarse. De esta forma su expresión se convirtió en la razón principalísima para no reconocerle derecho alguno a hablar.</p>
<p>Dice Rancière: “If there is someone you do not wish to recognize as a political being, you begin by not seeing him as the bearer of signs of politicity, by not understanding what he says, by not hearing what issues from his mouth as discourse.”<a title="" href="#_ftn15">[15]</a> En este caso, esperar en fila para obtener un regalo de navidad—que suponía ella comprar—con su hija enferma—que suponía ella cuidar— alegadamente la desautorizó como actor político que interesaba manifestar su oposición al gobierno a raíz de su participación en dicha actividad. Asumir esto como correcto implicaría que sólo aquellos y aquellas que no sufren de la necesidad económica necesaria para estar ahí podían articular su disgusto, desde la comodidad del afuera. Es decir, que protestar—ser reconocido como un actor político—también sería un privilegio en Puerto Rico. Ciertamente no estoy de acuerdo con esa visión y por tanto, propongo considerar las expresiones de la mujer como lo que Zizek llama  “la condensación metafórica de una demanda”<a title="" href="#_ftn16">[16]</a> donde el trapo de bola representa no la falta de valores de la hablante, sino un emplazamiento al gobierno por el trato  condescendiente que le ofrece a los sectores más desaventajados de la población. Por hacer de una fiesta navideña una lección de moralidad dirigida a un grupo de personas que quizá no tienen otro remedio que asistir a ella, en tanto y en cuanto interesan obtener un juguete para sus niños. Y que evidentemente al tomar la palabra no pueden más que fingir agradecimiento por la lección brindada. En ese sentido, la Fiesta de Reyes resultó en una perfecta lección en estrategias de coerción.</p>
<p>Ante este escenario, nuestra responsabilidad como espectadores críticos consiste en acoger las expresiones de la mujer según estaban intencionadas. Esto es, como una crítica al gobierno. Y jugar creativamente, críticamente con la metáfora empleada por ella en toda su especificidad. Esto requiere, primero, situar a la joven madre dentro un contexto socio-político donde la vida de mujeres está en riesgo. Actualmente en Puerto Rico, las mujeres representan una mayoría de la población bajo niveles de pobreza. Enfrentan niveles alarmantes de violencia de género, acoso y agresión sexual. Adicionalmente, en el imaginario colectivo, una de las razones principales por la difícil situación económica y social que enfrenta el país es la supuesta crisis de la mujer puertorriqueña (en singular) que no sabe ni controlar su sexualidad, ni criar correctamente a sus niños, en hogares marcados por la supuesta ausencia del padre. A esto se le añade una renuencia tanto del poder ejecutivo como del judicial de promover la equidad entre hombres y mujeres mediante decisiones de política pública y de política jurídica con perspectiva de género. Tomando esto en consideración, esta joven madre hablaba  (“se quejaba”) desde la vulnerabilidad extrema de una mujer que ante todo, era culpable de haber tomado las decisiones (malas todas) que la llevaron a hacer esa fila en ese día. Y si estaba ahí era porque merecía recibir cualquier cosa que el gobernador estuviera dispuesto a dar. De hecho, ni eso.</p>
<p>¿Se trataba pues de un trapo de bola? Diría que depende de la bola. Y de qué se puede jugar con ella. Y cuántos son. Y si hace falta guante o raqueta o líneas en la tierra o mallas en los canastos o un set de palos. Depende de cómo se coge y a dónde se tira. Depende de si tienes quién te enseñe a jugar. O si tienes donde jugar cerca y más o menos seguro. Depende de la bola. De si basta con tirarla contra la pared. De si puedes o no pasar horas viéndola picar y rodar. De si tienes quién te mire y te practique y la pique y la ruede contigo, más rápido, con mayor gracia y dominio. Depende de si la puedes agarrar con una mano o con dos. Si necesitas membresía a un club para jugar o si el punto se trasladó a la cancha y los canastos hasta nuevo aviso permanecerán cerrados. Depende de quién te la tire y cómo y para qué. De si la bola supone ser un pasatiempo en tu vida o tu vida. Depende de la bola. Y si un poco la bola, vista de cierta forma, te recuerda al globo terráqueo y sientes que sujetarla es sujetar el mundo con una mano o con dos. Depende de si en el salón hay suficientes globos del mundo para darle vuelta y vuelta y pensar el mundo tan accesible como salir y agarrar un balón. Depende de con qué manos. Depende de si sabes de las manos de los grandes que alguna vez sujetaron esa misma bola y la lanzaron o la encestaron o la sacaron del parque. De cómo llegaron a darle la vuelta al mundo con la bola debajo del brazo. Depende de si tuviste alguien que tuvo el tiempo y el amor y el conocimiento para hacerte las historias de los grandes y te hizo sentir que tú con la bola debajo del brazo eras lo más grande en el mundo. Depende de la bola y de las circunstancias en que llega a tus manos. De manos de quién por ejemplo. En ocasión de qué por ejemplo. Siendo tú quién ante los ojos del mundo. Siendo el mundo qué cosa exactamente en los ojos de quien te obsequia la bola. Depende de lo que la bola significa como regalo para un nene como tú en el mundo. Depende de qué representa la bola como regalo en tus manos. De cuánto vale. De si la bola vale más que tú.</p>
<h3><b>iv.</b></h3>
<blockquote><p>Y tú eres una ignorante, lee un maldito periódico. ¿Quiénes pagan la reforma de la salud de este país? Yo con mis taxes. ¿Tú pagas taxes? Ah, pues, nosotros somos los que pagamos la reforma…“¡Maldita sea! Yo me ‘escocoto’ en el Recinto de Ciencias Médicas para venir aquí a bregar con ustedes…Por eso es que este país es una porquería. Coge un maldito libro ignorante.<a title="" href="#_ftn17">[17]</a></p></blockquote>
<p>Estas expresiones le pertenecen a una doctora recién separada de sus funciones en el Hospital Regional de Bayamón. Las mismas salieron a la luz pública luego de que una paciente grabara con su teléfono celular una diatriba de la galena contra un grupo de pacientes en la sala de espera del hospital, ocurrido en agosto de este año. El vídeo, como el del trapo de bola, ha sido diseminado y comentado hasta la saciedad por individuos particulares, noticieros y funcionarios de gobierno. La doctora quien fue sancionada de inmediato por la Secretaria de Salud, debido a lo que ésta determinó fue un trato discriminatorio hacia los y las pacientes que suponía atender, ha gozado, no obstante, del apoyo de amplios segmentos de la población que aparentan identificarse con ella. Para muchos, la galena—una mujer blanca, miembro de ese grupo altamente cotizado de puertorriqueños y puertorriqueñas profesionales que actualmente migran del país en grandes números—simplemente expresó una frustración colectiva hacia esa masa vaga, indecente y problemática del país, que no sabe apreciar la ayuda y el servicio que personas como ella le brindan. Lo que dijo la doctora, entonces, lejos de ser percibido como discriminatorio o reprochable, fue una dosis de “medicina amarga” tanto para sus interlocutores en la sala de espera como para el gobierno, que mediante dádivas fomenta y premia la indecencia y dependencia extrema de estos sectores.</p>
<p>Esta identificación con la doctora y el apoyo demostrado por medio de foros en línea, sondeos y entrevistas para radio y televisión, tiene su contraparte en el odio vertido no sólo hacia las pacientes con quien la doctora discutió (quienes no aparecen en el vídeo), sino que hacia la mujer que grabó y difundió el mismo. Ésta, previo a que fuera identificada por la prensa y concediera entrevistas para la televisión, ya había sido descrita como una mujer negra, pobre y “cafre”, quien seguro también estaba ahí como beneficiara del plan médico que ofrece el estado y que según la doctora, ella ayuda a costear mediante el pago de impuestos. De ahí que, para muchos, lo verdaderamente ofensivo y lesivo a los derechos de las personas envueltas fuera el acto de grabar, ya que sirvió para perjudicar a una mujer profesional y “fajona” que tuvo un mal día y dijo la verdad de forma cruda ciertamente y quizás hasta lamentable; pero no por ello, dejaba de ser verdad.</p>
<p>De esta forma, entiendo, se perdió de vista el gesto políticamente esperanzador de la mujer que grabó. Esto es, delatar una manifestación clara de los patrones de prejuicio, discriminación y exclusión por razón de raza y clase social que activamente empobrecen la vida de miles de personas en el País. Este acto transgresor, sin embargo, no fue acogido por ningún grupo u organización política. La autora del mismo no obtuvo defensa contundente alguna. De hecho, todo lo contrario aconteció—los medios se limitaron a hacer públicos ciertos detalles acerca de su vida privada y su situación económica, que sirvieron para confirmar las sospechas y satisfacer los prejuicios de los y las comentaristas; quienes, a través de los distintos foros, solicitaron algún tipo de sanción penal para ella.  Esta reacción visceral, hiperbólica, multiplica el carácter políticamente radical del gesto puesto que pone en evidencia no sólo el grave problema de exclusión por raza, clase y género en Puerto Rico, sino que deja claro que el problema de la oposición política en el País no se remonta a una falta de activismo sino a una carencia crasa de un contexto de recepción e interpretación crítica progresista que recoja, desde la solidaridad, las protestas que sí toman lugar en el País. Actos que más allá de responder a una decisión particular del gobierno de turno en materia de convenios colectivos, por ejemplo, arroja luz a la desigualdad estructural y la violencia sistémica en Puerto Rico y que fuerza al público espectador a lidiar con hablantes y actores que por razón de su raza, clase y/o género no suponen tener ninguna agencia política.</p>
<p>Estos sujetos, entonces, cuando irrumpen en el espacio público se propasan desde el inicio—la mujer que no debió haber grabado, el hombre que no supo expresar sus frustraciones, la madre que no sabe aceptar dádivas. Son aguafiestas, un excedente incivilizado de la población cuyo único lugar en el imaginario es el de ser una carga y chivo expiatorio para la diversidad de males sociales que nos acechan. Por ende, como manifestantes, ocupan los lugares más precarios en nuestro entorno. No son estudiantes ni empleados públicos ni obreros (todas categorías que connotan un valor de producción)—son hombres que suponen morir en la calle o en prisión y las mujeres que o los crían o tienen hijos con ellos. De ahí que sus intervenciones pasen desapercibidas como protestas, sus reclamos resulten incomprensibles y reciban el reproche colectivo, el castigo o la amenaza de sanción penal como respuesta. Se trata entonces de los y las manifestantes más peligrosas en el país: aquellos actores particulares, que no teniendo otra alternativa y desde la vulnerabilidad extrema—en el sentido de que no pueden darse el lujo de no hacer la fila para un regalo, de no tomar asiento en esa sala de espera—con la más mínima acción interrumpen nuestra cotidianidad; nos aguan la fiesta ideológica, si se quiere, de pensar felizmente que la desigualdad social es un asunto personal. Lo hacen a la mala, desde la diversidad de espacios—siempre los menos indicados—sin organización ni comité ni consignas, halando por los pelos esa cosa emplumada, en forma de protesta.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>The Revitalizing Power of Urban Art: The Case of Santurce, Puerto Rico</title>
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		<pubDate>Wed, 16 Apr 2014 14:13:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[postcolonialist]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>This article is a translation of a previous post on The Postcolonialist. Translation provided by the author. &#160; Santurce is an area that boasts a varied cultural and artistic scene. Formerly known[...]</p><p>The post <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com/culture/revitalizing-power-urban-art-case-santurce-puerto-rico/">The Revitalizing Power of Urban Art: The Case of Santurce, Puerto Rico</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com">The Postcolonialist</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>This article is a translation of a <a href="http://postcolonialist.com/arts/el-arte-urbano-y-su-poder-revitalizador-el-caso-de-santurce-puerto-rico/">previous post</a> on The Postcolonialist. Translation provided by the author.</em></p>
<span class="button-wrap"><a href="http://postcolonialist.com/arts/el-arte-urbano-y-su-poder-revitalizador-el-caso-de-santurce-puerto-rico/" class="button medium light">Versión española</a></span>
<p>&nbsp;</p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Santurce is an area that boasts a varied cultural and artistic scene. Formerly known as San Mateo de Cangrejos (St. Matthew of Crabs) and a municipality in its own right, it is now a <i>barrio</i> of San Juan, the capital city of Puerto Rico. If one decides to venture out to explore the area, a rich diversity of cultural offerings including museums, concerts, theaters, and cinemas, among other alternatives await. It should come as no surprise, then, that there have been different initiatives proposed to officially designate Santurce as an arts district. Notwithstanding the aforementioned wide range of artistic and cultural offerings, the first thing that will draw the attention of passersby is the overwhelming variety of public art almost everywhere one looks. Sculptures, murals, and graffiti all rise defiantly in and between common spaces, countering the abandonment and decay to which a good part of what once was one of the most important commercial hubs in Puerto Rico has fallen.</span></p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Economic activity began to decline in the area with the advent of the first shopping malls during the sixties and seventies. Most people started to prefer to do their shopping in indoor spaces with air conditioning instead of walking in the city. The heart of economic activity moved from Santurce to the Hato Rey area, forcing many small businesses to close. By the eighties and nineties, Santurce had noticeably deteriorated.</span></p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">In recent years there have been some efforts to revive the area, concentrating mostly on the zone near Ponce de León Avenue, one of the main arteries of San Juan. These efforts have assumed various forms, from the development of housing, infrastructure, and commercial projects to various outdoor activities designed to draw large crowds. However, in many cases the actual result has been the displacement of entire communities, giving way to the gentrification of the areas that these efforts seek to positively impact.</span></p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Partly as a response to this outcome, initiatives have arisen from the artistic community to counteract both the abandonment of Santurce, and the appropriation of the area’s future by interests whose aims may not align with the vision of strengthening the community. These public art initiatives are key in the efforts to revitalize Santurce. Although these efforts do not necessarily originate within the Santurce community, they do enjoy its support and collaboration.</span></p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Two of the most salient examples are the urban art festivals <a href="http://losmuroshablan.wordpress.com/"><i>Los Muros Hablan</i></a> (The Walls Speak) and <a href="https://es-la.facebook.com/santurceesley"><i>Santurce es Ley</i></a> (Santurce is Law). Both festivals have managed to create ripples beyond Puerto Rico and are directly responsible for the proliferation of murals in Santurce’s public places. Both festivals feature as their main attraction the creation of murals by local and international artists on the walls of abandoned or deteriorated buildings and also include music, theatrical performances, food kiosks, and in the case of <i>Los Muros Hablan</i>, discussion panels. World-renowned artists have come to create murals for these festivals, leaving their works for all to see on the walls of buildings throughout the area.</span></p>
<p><iframe src="//player.vimeo.com/video/83109644" height="350" width="622" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<p><i><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Santurce es Ley</span></i> got its start as the idea of artist Alexis Busquet, owner of the gallery <a href="http://www.c787studios.com/">Clandestino 787</a>, as his contribution to the revival of Santurce. In 2013 the festival celebrated its fourth edition with great success, incorporating Puerto Rican artists along with artists that hailed from countries such as the United States, the Dominican Republic, Peru, Portugal, and Ukraine. But what is truly genius about <i>Santurce es Ley</i> is that it was held in one of the most ignored streets in all of Santurce, Cerra Street, thus becoming a real force for change in the community. Residents of the area welcomed the festival, inspiring them to continue their efforts to try and improve the neighborhood’s quality of life, which in its heyday occupied a prominent place in Puerto Rico’s music industry as a record production center.</p>
<p><i><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Los Muros Hablan</span></i> is a particularly successful case. Its goal is similar to <i>Santurce es Ley</i>, but differs from it in that there is now an iteration of the festival in <i>El Barrio</i> in New York. The New York version of the festival is organized jointly by <a href="http://larespuestapr.com/index.html"><i>La Respuesta</i></a> (a cultural space on Fernández Juncos Avenue in Santurce where different alternative artistic and indie currents converge) and <a href="http://www.elmuseo.org/">El Museo del Barrio</a> in New York, with support from the local city government. Like its Puerto Rican counterpart, <a href="http://www.losmuroshablannyc.com/"><i>Los Muros Hablan: New York</i></a> seeks to unite local and Latin American artists in order to rescue abandoned and deteriorated public spaces.</p>
<p><iframe src="//www.youtube.com/embed/1UwKRYcQ7-g" height="350" width="622" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Beyond merely being a festival, <i>Los Muros Hablan</i> is a manifestation of a reality that Puerto Rico is currently undergoing: the massive emigration of Puerto Ricans from the island, particularly to the United States.</span></p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Emigration waves are nothing new in the nation’s history. At the beginning of the twentieth century there was a massive <a href="http://centropr.hunter.cuny.edu/education/puerto-rican-studies/story-us-puerto-ricans-part-two">emigration of Puerto Ricans to Hawaii</a>, and later during the 1970s there was another wave, this time to cities such as New York and Chicago. However, with the amount of people that have been forced to seek better employment opportunities outside of Puerto Rico during the last ten years, it is the first time that the number of Puerto Ricans abroad <a href="http://centropr.hunter.cuny.edu/where-do-puerto-ricans-live">is greater than the amount of Puerto Ricans living on the island</a>.</span></p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">It is not by chance that public art projects have proven to be such effective vehicles by which to build bridges between the island and the diaspora. At a time in which Puerto Rican communities are threatened by fragmentation, both at the micro and macro levels, by economic forces, public art is a powerful means by which to preserve and affirm bonds of cultural identity and social solidarity, of reclaiming the city’s public spaces and to humanize them, restoring their function as meeting places, reference points, or simply to break with the bleakness of the urban landscape. The urban planner Edwin R. Quiles <a href="http://www.80grados.net/lugares-muertos-espacios-vivos/">expresses it</a> the following way:</span></p>
<blockquote><p><i><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Puerto Rico tiene un gran déficit de espacios públicos. A falta de opciones recae cada vez más en la propia gente, en los grupos ciudadanos dar respuestas a sus necesidades, crear sus propios lugares. Solo el atreverse a actuar, a reclamar territorios, hará esto posible, solo la solidaridad, la concertación y la acción colectiva permitirán que se sostengan y se mejoren. Ya se ha dicho, las ciudades se hacen de muchas maneras, a veces con, a veces sin permiso, pero siempre con creatividad.</span></i></p>
<p><span style="font-family: Cambria; font-size: medium;">Puerto Rico has a great deficit of public spaces. Faced with a lack of options it is up to the people, to citizen groups to respond to their own necessities, create their own spaces. Only in daring to take action, to reclaim territories, will this become possible, only solidarity, common agreements, and collective action will allow communities to sustain themselves and improve. It has already been said, cities are made many different ways, sometimes with, sometimes without permission, but always with creativity.</span></p></blockquote>
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		<title>El arte urbano y su poder revitalizador: el caso de Santurce, Puerto Rico</title>
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		<pubDate>Sat, 12 Apr 2014 19:13:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[postcolonialist]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Arts]]></category>
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		<description><![CDATA[<p>Santurce es un área que cuenta con una escena artística y cultural variada. Antiguamente un municipio por derecho propio conocido como San Mateo de Cangrejos, hoy día es un barrio[...]</p><p>The post <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com/arts/el-arte-urbano-y-su-poder-revitalizador-el-caso-de-santurce-puerto-rico/">El arte urbano y su poder revitalizador: el caso de Santurce, Puerto Rico</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com">The Postcolonialist</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<span class="button-wrap"><a href="http://postcolonialist.com/culture/revitalizing-power-urban-art-case-santurce-puerto-rico/" class="button medium light">English Version</a></span>
<p>Santurce es un área que cuenta con una escena artística y cultural variada. Antiguamente un municipio por derecho propio conocido como San Mateo de Cangrejos, hoy día es un barrio de San Juan, ciudad capital de Puerto Rico. Quien decida aventurarse a explorarlo encontrará una rica diversidad de alternativas culturales que incluyen museos, conciertos, teatros y cines, entre otros ofrecimientos. No debe de extrañar, entonces, que hayan surgido distintas iniciativas para designar oficialmente a Santurce como distrito de las artes.  Pero antes que cualquiera de las manifestaciones artísticas mencionadas, lo primero que llamará la atención del transeúnte es la abrumadora variedad de arte público casi dondequiera que se pose la vista. Esculturas, murales y grafiti se erigen rebeldes en(tre) los espacios comunes, llevándole la contraria a la dejadez y al deterioro que sufre buena parte de lo que una vez fue uno de los distritos comerciales más importantes de Puerto Rico.</p>
<p>La actividad económica de la zona comenzó a decaer con el advenimiento de los centros comerciales (<i>shopping malls</i>) en las décadas de los sesenta y setenta, prefiriendo la gente hacer sus compras en espacios cerrados bajo techo con aire acondicionado en lugar de caminar en la ciudad. El corazón de la actividad económica se movió de Santurce a la zona de Hato Rey, obligando a muchos pequeños comerciantes a cerrar operaciones. Ya para las décadas de los ochenta y noventa el deterioro en Santurce era evidente.</p>
<p>En los últimos años se han dado algunos esfuerzos para revitalizar la zona, concentrándose mayormente en las áreas aledañas a una de las arterias principales de San Juan, la Avenida Ponce de León. Estos esfuerzos han tomado varias formas, desde el desarrollo de proyectos de vivienda, infraestructura y comercio hasta actividades multitudinarias al aire libre. Sin embargo, el efecto real en muchos casos ha sido la eliminación de comunidades enteras, dando paso al aburguesamiento (<i>gentrification</i>) de las áreas que buscan impactar.</p>
<p>En parte como respuesta a esto, han surgido iniciativas desde la comunidad artística para contrarrestar tanto el abandono de Santurce, como la apropiación del futuro de la zona por intereses cuyo fin principal no es necesariamente ayudar a las comunidades del área. Estas iniciativas de arte público son clave para el esfuerzo de revitalizar a Santurce. Aunque no son necesariamente iniciativas gestionadas por miembros de la comunidad santurcina, cuentan con el apoyo y la participación de ella.</p>
<p>Dos de los ejemplos más exitosos son los festivales de arte urbano <a href="http://losmuroshablan.wordpress.com/">Los Muros Hablan</a> y <a href="https://es-la.facebook.com/santurceesley">Santurce es Ley</a>. Ambos festivales han logrado repercutir más allá de las fronteras nacionales y son directamente responsables de la proliferación del muralismo en los lugares públicos en Santurce. Los dos festivales tienen como atracción principal la creación de murales por artistas locales y del exterior en paredes de edificios deteriorados o abandonados, e incluyen también música, representaciones teatrales, quioscos de comida y paneles de discusión en el caso de Los Muros Hablan. Artistas del muralismo internacionalmente reconocidos han participado de los festivales, dejando sus obras en las paredes de edificios de toda el área.</p>
<p><iframe src="//player.vimeo.com/video/83109644" height="350" width="622" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<p>Santurce es Ley comenzó como una idea del artista Alexis Busquet, dueño del espacio <a href="http://www.c787studios.com/">Clandestino 787</a>, para contribuir a mejorar Santurce. En 2013 el festival celebró con mucho éxito su cuarta edición, incorporando a artistas puertorriqueños y a artistas provenientes de países tales como los Estados Unidos, la República Dominicana, Perú, Portugal y Ucrania. Pero lo verdaderamente genial de Santurce es Ley es que se llevó a cabo en una de las calles más ignoradas de Santurce, la Calle Cerra, convirtiéndose así en un agente de cambio real para la comunidad. La acogida entre los residentes del área fue sumamente buena, inspirándolos a continuar esforzándose por mejorar la calidad de vida en su vecindario, el cual en su momento llegó a ocupar un lugar prominente en la industria musical de Puerto Rico como centro de producción disquera.</p>
<p>Los Muros Hablan ha sido un caso particularmente exitoso. Su fin es similar al de Santurce es Ley, pero se diferencia de aquel en que también se comenzó a celebrar el festival en el vecindario de El Barrio en la ciudad de Nueva York. La encarnación neoyorkina de Los Muros Hablan es organizada conjuntamente por <a href="http://larespuestapr.com/index.html">La Respuesta</a> (un espacio cultural en la avenida Fernández Juncos en Santurce donde convergen distintas corrientes artísticas alternativas y de la escena <i>indie</i>) y <a href="http://www.elmuseo.org/">El Museo del Barrio</a> en Nueva York, con apoyo del gobierno local de la ciudad. Al igual que su contraparte puertorriqueña, <a href="http://www.losmuroshablannyc.com/">Los Muros Hablan: New York</a> busca reunir artistas locales y latinoamericanos para rescatar espacios públicos perdidos y deteriorados.</p>
<p><iframe src="//www.youtube.com/embed/1UwKRYcQ7-g" height="350" width="622" allowfullscreen="" frameborder="0"></iframe></p>
<p>Más allá de ser meramente un festival, Los Muros Hablan es el reflejo de una realidad que Puerto Rico vive actualmente: la emigración masiva de puertorriqueños hacia el exterior, particularmente hacia los Estados Unidos.</p>
<p>Las olas de emigración no son nada nuevo en la historia del país. A principios del siglo XX se dio una emigración masiva de <a href="http://centropr.hunter.cuny.edu/education/puerto-rican-studies/story-us-puerto-ricans-part-two">puertorriqueños hacia Hawái</a>, y luego en la década de los setenta se dio otra hacia ciudades como Nueva York y Chicago. Sin embargo, con la cantidad de gente que se ha ido en los últimos diez años en busca de oportunidades de empleo, es la primera vez que el número de puertorriqueños en el <a href="http://centropr.hunter.cuny.edu/where-do-puerto-ricans-live">exterior sobrepasa el número de puertorriqueños en la Isla</a>.</p>
<p>No es casualidad que los proyectos de arte público sean un vehículo tan efectivo para tender puentes entre la Isla y la diáspora. En momentos en que las comunidades puertorriqueñas son amenazadas por la fragmentación, tanto a nivel micro como macro, por fuerzas de índole económica, el arte público es un medio poderoso para conservar y estrechar lazos de identidad cultural y de solidaridad social, de retomar los espacios de la ciudad y humanizarlos, devolviéndole su función de servir como lugares de encuentro, puntos de referencia o sencillamente romper con la banalidad del entorno urbano. El urbanista Edwin R. Quiles Rodríguez lo <a href="http://www.80grados.net/lugares-muertos-espacios-vivos/">expresa</a> de la siguiente manera:</p>
<blockquote><p>Puerto Rico tiene un gran déficit de espacios públicos. A falta de opciones recae cada vez más en la propia gente, en los grupos ciudadanos dar respuestas a sus necesidades, crear sus propios lugares. Solo el atreverse a actuar, a reclamar territorios, hará esto posible, solo la solidaridad, la concertación y la acción colectiva permitirán que se sostengan y se mejoren. Ya se ha dicho, las ciudades se hacen de muchas maneras, a veces con, a veces sin permiso, pero siempre con creatividad.</p>
<p>&nbsp;</p></blockquote>
<p>The post <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com/arts/el-arte-urbano-y-su-poder-revitalizador-el-caso-de-santurce-puerto-rico/">El arte urbano y su poder revitalizador: el caso de Santurce, Puerto Rico</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com">The Postcolonialist</a>.</p>]]></content:encoded>
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		<title>Oscar López Rivera, Nelson Mandela, and U. S. Colonialism (English)</title>
		<link>http://postcolonialist.com/civil-discourse/oscar-lopez-rivera-nelson-mandela-and-u-s-colonialism-english/</link>
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		<pubDate>Sun, 12 Jan 2014 12:34:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[postcolonialist]]></dc:creator>
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		<description><![CDATA[<p>(Articulo en español) Oscar López Rivera is a freedom fighter for the independence of Puerto Rico. He has the unenviable distinction of being the longest-held Puerto Rican political prisoner in[...]</p><p>The post <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com/civil-discourse/oscar-lopez-rivera-nelson-mandela-and-u-s-colonialism-english/">Oscar López Rivera, Nelson Mandela, and U. S. Colonialism (English)</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com">The Postcolonialist</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>(<a href="http://postcolonialist.com/civil-discourse/oscar-lopez-rivera-nelson-mandela-y-el-colonialismo-de-los-estados-unidos/">Articulo en español</a>)</p>
<p><span style="font-size: x-small;"><span style="font-size: 13px;">Oscar López Rivera is a freedom fighter for the independence of Puerto Rico. He has the unenviable distinction of being the longest-held Puerto Rican political prisoner in the United States. He was charged with seditious conspiracy, that is, to conspire to end the United States government’s control over Puerto Rico through force, via membership in the Armed Forces of National Liberation (FALN). Initially, he was sentenced to 55 years in prison in 1981; later, in 1987, 15 more years were added to his sentence due to an alleged conspiracy to escape, a charge that according to his defense attorney, Jan Susler, was fabricated by the government.</span><a style="font-size: 13px;" href="#_ftn1">[1]</a><span style="font-size: 13px;"> In total, Oscar’s prison sentence amounts to 70 years. Thus far, he has completed 32 of those years. Susler, in an interview for the online newspaper </span><i style="font-size: 13px;">Noticel</i><span style="font-size: 13px;">, said:</span></span></p>
<blockquote><p>Cuando lo acusan a él y los demás [nacionalistas puertorriqueños] de conspiración básicamente es porque el gobierno no sabía quién había hecho qué, ni qué específicamente habían hecho. Conspiración no es haber hecho algo. Es una acusación de haberse puesto de acuerdo para terminar con el control colonial de los Estados Unidos en Puerto Rico. Si el gobierno estadounidense supiera que estas personas hubieran cometido algo específico, los hubiesen acusado de otros delitos, pero no fue así. Ante la falta de evidencia, sólo los acusaron de conspiración sediciosa.<a href="#_ftn2">[2]</a></p>
[<em>When he and the others [Puerto Rican nationalists] are charged with conspiracy, it&#8217;s basically because the government didn’t know who had done what, or what exactly they had done. Conspiracy is not having done something. It is a charge of having agreed to put an end to colonial control of the United States in Puerto Rico. If the U. S. government had known that they had done something specific, they would have charged them with other crimes, but that was not the case. Given the lack of evidence, they charged them only with seditious conspiracy</em>.<a href="#_ftn3">[3]</a>]</blockquote>
<p>When they were arrested, López Rivera and his compatriots refused to recognize U. S. jurisdiction over them, pleading that U. S. control over Puerto Rico is illegitimate and a crime against humanity, and that they should therefore be considered prisoners of war and tried before an international court. In spite of the fact that this is a valid legal argument recognized by various international judicial bodies, the U. S. government refused to accept it and tried them as common criminals.<a href="#_ftn4">[4]</a></p>
<h3>Historical background</h3>
<p>In order to understand López Rivera’s case, it is necessary to know a little about Puerto Rican history. The territory has a century-long political status problem that dates back to the United States’ invasion of the island in 1898, during the Spanish-American War, from which the United States emerged as a world power. Until that time, the island had been one of the last colonies (along with Cuba and the Philippines) that were still left to the Spanish Empire after the wars of independence in the rest of Latin America. Since then, the island has become an overseas possession of the United States, subject to the will of Congress, which has the final word over all matters concerning Puerto Rico. With the change of sovereignty, a military government was imposed that lasted until 1900, the year Congress passed the Foraker Act, which provided for the creation of a civilian government, and English was decreed the official language of public instruction, remaining as such until 1948.</p>
<p>That same year, Puerto Ricans were allowed for the first time to elect their own governor. Prior to that, the President of the United States designated the governor. The current status of Puerto Rico was established in 1952, known as the <i>Estado Libre Asociado</i> (ELA) in Spanish and translated into English as “Commonwealth” in official documents. In practice, the ELA didn’t bring about real change in the relationship between Puerto Rico and the United States, since the territory’s sovereignty still lies in the hands of Congress and any change in the Constitution of Puerto Rico has to be approved by it. Puerto Rico doesn’t have representation before the federal government either, save for a non-voting representative in Congress known as the Resident Commissioner, nor do Puerto Ricans have the right to vote for President. The island is also obligated by law to only use U. S. ships, which are among the most expensive in the world, when transporting goods by sea.</p>
<p>From the time of the invasion, many struggles were fought to free Puerto Rico from U. S. domination through various means within and outside the electoral system, including armed struggle. One of the most dramatic examples of armed struggle was the nationalist uprising in 1950. José “Che” Paraliticci, states in his book <i>Cien años tras las rejas: Historia de los presos independentistas puertorriqueños bajo el regimen de los Estados Unidos</i> (One Hundred Years Behind Bars: The History of Pro-Independence Prisoners under the United States Regime) that, “Since the United States invaded Puerto Rico in 1898 and took possession of the country both militarily and politically, there has not been a single decade in which a supporter of independence hasn’t gone to jail, with the exception, perhaps, of the twenties.”<a href="#_ftn5">[5]</a> Persecution of the independence movement increased during the forties and fifties, becoming one of the most violently repressive times in its history.</p>
<h3>The campaign to release Oscar López Rivera</h3>
<p>Oscar López Rivera’s case is noteworthy for several reasons. Firstly, his sentence is disproportionately long, considering that he was not found guilty of any violent acts. Indeed, when he was sentenced in 1981, the average prison sentence for murder was 10.3 years, which makes his sentence over five times longer than the average sentence for murder.<a href="#_ftn6">[6]</a> Another noteworthy aspect is that in 1999 Bill Clinton, then President of the United States, offered him and other political prisoners a pardon if they would serve ten more years. López Rivera rejected the offer because two of his compatriots in prison, José Alberto Torres and Haydée Beltrán, were not included in it at that time. Torres and Beltrán have since been released, while López Rivera remains in prison.<a href="#_ftn7">[7]</a> Lastly, his case has received much international attention during the past year, with an ever-growing multitude of people advocating for his release. Supporters include examples as diverse as Ricky Martin, the musical group Calle 13, the South African Anglican Archbishop Desmond Tutu, the indigenous Guatemalan leader Rigoberta Menchú, Northern Irish peace activist Mairead Corrigan Maguire, Argentinian human rights activist Arturo Pérez Esquivel, and people from across the political spectrum in Puerto Rico, the United States, and the rest of the world.</p>
<p>The campaign to release López Rivera has gained momentum since 2012, which marked López Rivera’s thirtieth year in prison. There are currently several efforts and initiatives to create awareness of his case, both locally and internationally, and to pressure President Barack Obama to grant him a pardon. Some notable examples are the simultaneous protests held in the cities of San Juan (the capital of Puerto Rico), New York, Chicago, and Washington, D. C., on November 23, 2013, and the protest held every last Sunday of the month by the group <a href="https://www.facebook.com/32XOscar" target="_blank">32 x Oscar</a>. Additionally, every week <i>El Nuevo Día</i>, one of the main Puerto Rican newspapers, publishes the letters that López Rivera sends his granddaughter. It is very likely that the momentum and the certain urgency with which the campaign has been moving this past year is due to the fact that President Obama is in his second term in office. Since the Constitution forbids him to run for office again in 2016, there is a greater chance that the elections will be won by the candidate of the GOP, reducing considerably López Rivera’s chances of getting a pardon.</p>
<h3>Oscar López Rivera and Nelson Mandela: Avatars of a same spirit</h3>
<p>López Rivera’s case highlights the tensions between Puerto Rico and the United States as a result of their colonial relationship; it is an obvious example of how Puerto Ricans do not have the power to decide the fate of one of their own citizens, a fact that is instinctively felt and resented in the Puerto Rican psyche, regardless of what political affiliation one might have.<a href="#_ftn8">[8]</a> The case also reveals the contradictions inherent to colonialism. Recently, the world suffered the loss of Nelson Mandela, who was, like López Rivera, a political prisoner because of his struggle against apartheid in South Africa. Among the multiple tributes offered to the memory of Mandela, including from President Obama, it is easy to forget that Mandela was on the list of the United States’ most wanted terrorists until not very long ago and that his incarceration in South Africa was achieved thanks to the cooperation of the U. S. government. An event honoring Mandela was organized in New York in 1990, on occasion of his first visit to the United States after having been released from prison a few months earlier. At the time, David Dinkins was mayor of New York, the first black person to hold that office and whose campaign received the support of the Puerto Rican community. Among the organizers of the event were several Puerto Ricans that played a key role in the election of Dinkins. They proposed to invite as guests of honor Puerto Rican nationalists Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda, and Oscar Collazo, who had also been political prisoners. When the Secret Service found out, they proceeded to warn Dinkins, who made public statements calling the Puerto Rican nationalists “murderers.” The irony of this episode is that at the time, Mandela was still on the same list of wanted terrorists as López Rivera.<a href="#_ftn9">[9]</a> Later, Mandela publicly stated that it would have been an honor for him to have shared the floor with the Puerto Rican nationalists, who, like him, fought for the liberation of their people.<a href="#_ftn10">[10]</a></p>
<p>The similarities between Mandela and López Rivera are many. Both men share the experience of being political prisoners, both were charged with seditious conspiracy, both embraced armed struggle as a mechanism to achieve self-government, both appeared on the United States’ list of wanted terrorists, and both had the overwhelming support of their respective peoples for their release from prison. As Howard Jordan wrote in an article for the Institute of the Black World:</p>
<blockquote><p>While Oscar López Rivera’s name does not have the international immediate name recognition of Mandela’s, the parallels are striking. Both Mandela and now Oscar López were jailed for “seditious conspiracy” for trying to overthrow a colonial government that was violating international law and committing “crimes against humanity.” Also in their respective eras Mandela and Oscar were the longest held political prisoners, receiving disproportionate sentences though having never engaged in any act of violence. Both men were also tortured, held in solitary confinement, and had barbaric acts committed against their persons in prison.</p>
<p>Both freedom fighters garnered calls for their release from religious leaders, Members of Congress, elected officials and celebrities. Nobel Prize Laureate and South African Archbishop Desmond Tutu stated that López’s only crime was “conspiring to free his people from the shackles of imperial injustice.”<a href="#_ftn11">[11]</a></p></blockquote>
<p>It is necessary to add that both men’s ideas about armed struggle are complex and nuanced. Both López Rivera and Mandela embraced armed struggle as a way to achieve their purposes in the belief that it is the right of all peoples to resort to it when they suffer oppression and are denied the right to self-determination. However, neither one would rejoice whenever violence was resorted to in the name of national liberation,<a href="#_ftn12">[12]</a> a very different attitude from that of the fanatic extremist who indiscriminately and blindly is willing to commit atrocities for the sake of an ideal, whatever it may be.</p>
<p>Oscar López Rivera is a political prisoner in a country that categorically denies the existence of them in its jails. But exist they do. In spite of the U. S. government’s efforts to draw attention away from that fact, and from the case of López Rivera in particular, calls for his release have been too strong to ignore. It remains to be seen whether President Obama will improve his poor record when it comes to granting pardons (the lowest of all the presidents in recent history)<a href="#_ftn13">[13]</a> and finally understand the enormous contradiction of being a Nobel Peace Prize winner and a warden of political prisoners at the same time.</p>
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		<title>Oscar López Rivera, Nelson Mandela y el colonialismo de los Estados Unidos (Español)</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jan 2014 15:06:23 +0000</pubDate>
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		<description><![CDATA[<p>Photo Credit:  © Lara Dotson-Renta, 2013 (San Juan, Puerto Rico) (Article in English) Oscar López Rivera es un luchador por la independencia de Puerto Rico. Tiene la distinción nada envidiable[...]</p><p>The post <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com/civil-discourse/oscar-lopez-rivera-nelson-mandela-y-el-colonialismo-de-los-estados-unidos/">Oscar López Rivera, Nelson Mandela y el colonialismo de los Estados Unidos (Español)</a> appeared first on <a rel="nofollow" href="http://postcolonialist.com">The Postcolonialist</a>.</p>]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><span style="font-size: x-small;"><em>Photo Credit:  © Lara Dotson-Renta, 2013 (San Juan, Puerto Rico)</em></span></p>
<p>(<a href="http://postcolonialist.com/civil-discourse/oscar-lopez-rivera-nelson-mandela-and-u-s-colonialism-english/">Article in English</a>)</p>
<p>Oscar López Rivera es un luchador por la independencia de Puerto Rico. Tiene la distinción nada envidiable de ser el prisionero político puertorriqueño en los Estados Unidos que más tiempo lleva encarcelado. El cargo que se le imputó fue conspiración sediciosa, es decir, conspirar para acabar con el dominio del gobierno estadounidense en Puerto Rico mediante la fuerza, vía membresía en las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN). Inicialmente, fue condenado a 55 años de prisión en 1981; luego en 1987, se le añaden 15 años adicionales a su sentencia por un alegado intento de escaparse de prisión, un cargo que según su abogada, Jan Susler, fue fabricado por el gobierno estadounidense.<a href="#_ftn1">[1]</a> En total, la sentencia de López Rivera suma 70 años de prisión. Hasta la fecha, ha cumplido 32 de esos años. Susler, en una entrevista con el periódico digital <i>Noticel</i>, dijo:</p>
<blockquote><p>Cuando lo acusan a él y los demás [nacionalistas puertorriqueños] de conspiración básicamente es porque el gobierno no sabía quién había hecho qué, ni qué específicamente habían hecho. Conspiración no es haber hecho algo. Es una acusación de haberse puesto de acuerdo para terminar con el control colonial de los Estados Unidos en Puerto Rico. Si el gobierno estadounidense supiera que estas personas hubieran cometido algo específico, los hubiesen acusado de otros delitos, pero no fue así. Ante la falta de evidencia, sólo los acusaron de conspiración sediciosa.<a href="#_ftn2">[2]</a></p></blockquote>
<p>Al ser arrestados, López Rivera y sus compatriotas se negaron a reconocer la jurisdicción de los Estados Unidos, amparándose en que el control de Estados Unidos sobre Puerto Rico es ilegítimo y un crimen contra la humanidad, y que por lo tanto, son prisioneros de guerra y sus respectivos casos deben ventilarse ante un tribunal internacional. A pesar de ser esta una posición reconocida por diversos organismos de derecho internacional, el gobierno estadounidense se negó a reconocerla y los juzgó como criminales comunes.<a href="#_ftn3">[3]</a></p>
<h3>Antecedentes históricos</h3>
<p>Para entender el caso de López Rivera, es necesario saber un poco acerca de la historia de Puerto Rico. El país sufre un problema centenario de estatus político desde que fue invadido por los Estados Unidos en 1898, a raíz de la Guerra Hispano-Estadounidense (conocida también como la Guerra Hispanoamericana), de donde Estados Unidos emergió como una potencia mundial. Hasta ese momento, la isla había sido una de las últimas colonias (junto con Cuba y las Filipinas) que le quedaban al Imperio Español luego de las guerras de independencia del resto de Latinoamérica. Desde entonces, la isla se convirtió en posesión de ultramar de los Estados Unidos, sujeta a la voluntad del Congreso estadounidense, el cual tiene la última palabra sobre los asuntos concernientes a Puerto Rico. Con el cambio de soberanía, se impuso un gobierno militar que duró hasta 1900, año en que el Congreso aprobó la Ley Foraker, que proveyó para la creación de un gobierno civil, y se decretó el inglés como idioma oficial de enseñanza pública, el cual se mantuvo hasta 1948.</p>
<p>En este mismo año se le permitió a los puertorriqueños elegir mediante el voto a su propio gobernador. Hasta la fecha, el gobernador era designado por el Presidente de los Estados Unidos. En 1952 se estableció el estatus actual de Puerto Rico, conocido como el Estado Libre Asociado (ELA), traducido al inglés en documentos oficiales como <i>Commonwealth</i>. En la práctica, el ELA no trajo un cambio real en las relaciones entre Puerto Rico y Estados Unidos, ya que la soberanía del país sigue en manos del Congreso y cualquier cambio a la Constitución de Puerto Rico tiene que contar con su visto bueno. Puerto Rico tampoco cuenta con representación ante el gobierno federal, salvo por un Comisionado Residente que no tiene derecho al voto en el Congreso. Los habitantes de Puerto Rico tampoco tienen derecho al voto presidencial. La isla está obligada por ley, además, a utilizar exclusivamente la marina mercante estadounidense, la cual se encuentra entre las más caras del mundo.</p>
<p>Desde el momento de la invasión, se luchó para librar a Puerto Rico del dominio estadounidense por distintos medios dentro y fuera del sistema electoral, incluyendo la lucha armada. Uno de los ejemplos más dramáticos de lucha armada fue la insurrección nacionalista ocurrida en 1950. José “Che” Paraliticci, en su libro <i>Cien años tras las rejas: Historia de los presos independentistas puertorriqueños bajo el régimen de los Estados Unidos</i>, escribió: “Desde que Estados Unidos invadió a Puerto Rico en 1898 y comenzó a regir política y militarmente sobre el país, no ha habido una sola década en que algún independentista no haya ido a la cárcel, tal vez con la excepción de la década del veinte.”<a href="#_ftn4">[4]</a> La persecución del independentismo se agudizó durante las décadas del cuarenta y cincuenta, convirtiéndose en uno de los momentos en que más violentamente se reprimió.</p>
<h3>La campaña para excarcelar a Oscar López Rivera</h3>
<p>El caso de López Rivera llama la atención por distintas razones. Primeramente, su sentencia es desproporcionalmente excesiva, considerando que no se le halló culpable de ningún acto violento. De hecho, cuando fue sentenciado en 1981, el promedio de años impuesto como sentencia por asesinato era de 10.3, lo que hace su sentencia sobre cinco veces más larga que el promedio por asesinato.<a href="#_ftn5">[5]</a> Otro aspecto que llama la atención es que en 1999 el entonces Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, le ofreció a él y a otros prisioneros políticos un indulto si cumplían diez años más. López Rivera lo rechazó porque no se le extendió a dos de sus compatriotas en prisión, José Alberto Torres y Haydée Beltrán. Actualmente, Torres y Beltrán ya han sido excarcelados, mientras López Rivera sigue en prisión.<a href="#_ftn6">[6]</a> Por último, se destaca la atención internacional que su caso ha recibido en el último año, con un coro de voces abogando por su excarcelación entre las cuales se pueden contar ejemplos tan diversos como el cantante Ricky Martin, el grupo musical Calle 13, el arzobispo anglicano sudafricano Desmond Tutu, la líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, la activista por la paz norirlandesa Mairead Corrigan Maguire, el activista argentino por los derechos humanos Arturo Pérez Esquivel y personas de todos los sectores políticos en Puerto Rico, en Estados Unidos y el resto del mundo.</p>
<p>La campaña para excarcelar a López Rivera ha cobrado ímpetu desde el 2012, al cumplirse 30 años de su encarcelación. Actualmente existen varios esfuerzos e iniciativas para crear conciencia del caso, tanto a nivel local como internacional, y para presionar al Presidente Barack Obama a que le conceda un indulto. Algunos ejemplos notables son las marchas simultáneas celebradas en las ciudades de San Juan, Nueva York, Chicago y Washington, D. C. el 23 de noviembre de 2013 y la manifestación realizada el último domingo de cada mes por el grupo <a href="https://www.facebook.com/32XOscar">32 x Oscar</a>. Adicionalmente, cada semana el periódico <i>El Nuevo Día</i> publica las cartas que López Rivera le envía a su nieta. Es muy probable que el ímpetu y la cierta urgencia con que se ha llevado a cabo la campaña en el último año para la excarcelación de López Rivera tenga que ver con el hecho de que el Presidente Obama esté en su segundo término. Al no poder postularse nuevamente en las elecciones de 2016 por disposición constitucional, es más probable que salga electo un candidato del GOP, aminorando considerablemente las probabilidades de conseguir un indulto para López Rivera.</p>
<h3>Oscar López Rivera y Nelson Mandela: Avatares del mismo espíritu</h3>
<p>El caso de López Rivera expone las tensiones entre Puerto Rico y los Estados Unidos, producto de su relación colonial al ser un ejemplo obvio de cómo los puertorriqueños no tienen poder para decidir el destino de uno de sus ciudadanos, algo que instintivamente se (re)siente en la psiquis puertorriqueña, independientemente de las afiliaciones o simpatías políticas de cada cual.<a href="#_ftn7">[7]</a> El caso también revela las contradicciones inherentes al coloniaje. Recientemente, el mundo sufrió la pérdida de Nelson Mandela, quien fue, al igual que López Rivera, prisionero político por su lucha contra el apartheid en Sudáfrica. En medio de los múltiples honores ofrecidos a la memoria de Mandela, incluyendo de parte del Presidente Obama, es fácil olvidar que Mandela figuró en la lista de los terroristas más buscados de los Estados Unidos hasta hace poco y que su encarcelación en Sudáfrica se dio gracias a la cooperación del gobierno estadounidense. En 1990 se le organizó un homenaje a Mandela en la ciudad de Nueva York, en ocasión de su visita a los Estados Unidos a los pocos meses de haber sido excarcelado. Para aquel entonces, el alcalde era David Dinkins, el primer alcalde negro que había tenido Nueva York y cuya campaña recibió el apoyo de la comunidad puertorriqueña. Entre los organizadores del homenaje había varios puertorriqueños que jugaron un papel clave en la elección de Dinkins. Estos propusieron que se invitaran a compartir tarima con Mandela a los nacionalistas puertorriqueños Lolita Lebrón, Rafael Cancel Miranda y Oscar Collazo, quienes también habían sido prisioneros políticos. Al enterarse el Servicio Secreto de la intención de los organizadores, se comunicaron con Dinkins, quien hizo declaraciones públicas tildando a los nacionalistas puertorriqueños de “asesinos”. Lo irónico de este episodio es que para ese entonces Mandela todavía aparecía en la misma lista de terroristas que López Rivera.<a href="#_ftn8">[8]</a> Más adelante, Mandela declaró públicamente que hubiera sido un honor para él compartir tarima con los nacionalistas puertorriqueños, que al igual que él, luchaban por la liberación de su pueblo.<a href="#_ftn9">[9]</a></p>
<p>Las similitudes entre Mandela y López Rivera son varias. Ambos hombres comparten la experiencia de ser prisioneros políticos, ambos fueron acusados de conspiración sediciosa, ambos abrazaron la lucha armada como mecanismo para alcanzar el autogobierno, ambos figuraron en la lista de terroristas de los Estados Unidos y ambos contaron con el apoyo abrumador de sus respectivos pueblos para su excarcelación. Como escribió Howard Jordan en un artículo para el Institute of the Black World:</p>
<blockquote><p>While Oscar López Rivera’s name does not have the international immediate name recognition of Mandela’s, the parallels are striking. Both Mandela and now Oscar López were jailed for “seditious conspiracy” for trying to overthrow a colonial government that was violating international law and committing “crimes against humanity.” Also in their respective eras Mandela and Oscar were the longest held political prisoners, receiving disproportionate sentences though having never engaged in any act of violence. Both men were also tortured, held in solitary confinement, and had barbaric acts committed against their persons in prison.</p>
<p>Both freedom fighters garnered calls for their release from religious leaders, Members of Congress, elected officials and celebrities. Nobel Prize Laureate and South African Archbishop Desmond Tutu stated that López’s only crime was “conspiring to free his people from the shackles of imperial injustice.”<a href="#_ftn10">[10]</a></p></blockquote>
<p>Sobre la lucha armada es necesario añadir que las visiones de ambos hombres sobre la violencia son complejas. Tanto López Rivera como Mandela abogaron por la lucha armada para lograr sus objetivos en el sentido de que es el derecho de todo pueblo recurrir a ella cuando se le oprime y se le niega su derecho a la autodeterminación. Sin embargo, ninguno se regocijaba cuando se recurría a la violencia en nombre de la liberación nacional,<a href="#_ftn11">[11]</a> una actitud muy diferente del extremista fanático que indiscriminada y ciegamente está dispuesto a cometer atrocidades en nombre de su ideal, sea el que sea.</p>
<p>Oscar López Rivera es un prisionero político en un país que niega categóricamente la existencia de ellos en sus cárceles. Sin embargo, efectivamente los tiene. A pesar del esfuerzo llevado a cabo por el gobierno estadounidense para invisibilizar esta realidad, y en particular el caso de Oscar, el reclamo para su excarcelación ha sido demasiado fuerte como para ignorarse. Queda por ver si el Presidente Obama mejorará su pobre récord de conceder indultos (el más bajo de todos los presidentes en historia reciente)<a href="#_ftn12">[12]</a> y entenderá la profunda contradicción de ser ganador de un Premio Nobel de la Paz, y a la vez, carcelero de prisioneros políticos.</p>
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